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ESPECIAL SOBRE CUBA (III):

ESPECIAL SOBRE CUBA (III): La Pedrada.
Adel Pereira González

"A los cubanos y amigos de Cuba ante las nuevas medidas lanzadas por EEUU contra Cuba".


No hace mucho, también por medio de una “Carta urgente a los cubanos emigrados de otro cubano residente fuera de Cuba”, me dirigía a los compatriotas en un esfuerzo por llamar la atención sobre el beneficio que significaría para nuestro pueblo el no dejarnos usar como pretexto a una política genocida contra la nación a la cual pertenecemos por naturaleza. En ella decía entre otras cosas “que todos los cubanos, tanto los de adentro como los de afuera, somos víctimas de una guerra que persigue el desprecio para todos los cubanos.” Criterio que aún estoy obligado a mantener mientras la realidad no me demuestre lo contrario.

Las últimas medidas del gobierno estadounidense lanzadas contra Cuba, en un enfermizo intento que dura ya 45 años, dejan claramente de manifiesto hasta que punto los cubanos emigrados, junto a nuestros hermanos residentes en la isla, no dejamos de ser agredidos por política semejante. Como decimos en Cuba, ya más claro ni el agua.

Toda una serie de preguntas, que por desgracia ya vienen siendo habituales, afloran nuevamente: ¿Por qué y con qué derecho se nos condiciona la relación con nuestro país y con nuestras familias en Cuba de esta forma?; ¿por qué tiene nuestra gente que aceptar o creerse que estas “nuevas medidas” dictadas por EEUU son la puerta a la solución de nuestros problemas?, (lo cual es de un cinismo tangiblemente distintivo de la Casa Blanca), y además, ¿por qué tenemos que aceptarlas nosotros?, ¿bajo qué principio moral y ético, bajo qué precepto humanista?, ¿bajo el de “libertad”?. Por otro lado, ¿cómo es posible que un grupúsculo de “cubano-americanos” que dicen querer la “libertad” para nuestra gente: sugiera, promueva, financie y apoye ataques que atentan directamente contra la libertad misma y el derecho a la autodeterminación de nuestro pueblo, que es por demás un derecho de todo país?. ¿Es el concepto que estos elementos poseen sobre libertad, soberanía, patria, independencia, cubanía, etc... el mismo que tenemos los demás cubanos emigrados y no emigrados? La respuesta es más evidente que simple.

Hagamos aquí un paréntesis y echemos un vistazo rápido a las “presuntas” medidas que nos traerán la paz y el bienestar social en Cuba:

1. Disponer de 59 millones de dólares en los próximos 2 años para financiar las acciones dirigidas a la destrucción de la Revolución. 2. Limitar los receptores de remesas de dinero y paquetes a los familiares directos de cubanos residentes en los Estados Unidos, definidos estos exclusivamente como abuelos, nietos, padres, hermanos, esposas e hijos. 3. Prohibir a los cubanos residentes en Estados Unidos el envío de remesas y paquetes a sus familiares, si estos son "funcionarios del gobierno o miembros del Partido Comunista".4. Reducir las visitas a nuestro país de cubanos residentes en Estados Unidos de un viaje anual como es hoy a un viaje cada tres años. 5. Disminuir la cantidad de dinero que puedan gastar los cubanos residentes en Estados Unidos para cubrir sus gastos durante sus visitas a Cuba de 164 dólares a 50 dólares diarios. 6. Ordenar a las autoridades norteamericanas que realicen "operaciones encubiertas" contra todo el que traiga dinero a familiares en nuestro país de cubanos radicados en Estados Unidos. 7. Continuar restringiendo el otorgamiento de licencias para viajes educacionales y el intercambio académico a ciudadanos e instituciones norteamericanas a través de regulaciones más rígidas que las actuales. 8. Realizar un estudio riguroso para que se pueda evaluar si la aplicación del Título III de la Ley Helms-Burton es contraria a los intereses norteamericanos o si su aplicación podría acelerar la caída de la Revolución Cubana. 9. Aplicar firmemente las sanciones contenidas en el Título IV de esa misma ley, que prohíbe el otorgamiento de visas para entrar a Estados Unidos a inversionistas extranjeros en Cuba. 10. "Neutralizar" a las compañías cubanas que se dedican a la actividad económica vinculada con el sector externo. 11. Elevar los esfuerzos para involucrar a gobiernos de terceros países en las campañas contra la Revolución cubana. 12. Apoyar las acciones en terceros países para desestimular el turismo hacia Cuba. 13. Continuar negando las visas a funcionarios cubanos que deben viajar a Estados Unidos. 14. Crear un puesto de Coordinador para la Transición en Cuba a nivel del Departamento de Estado, quien se encargaría de chequear la aplicación de todas estas medidas.

Sin lugar a dudas, por si alguien las tiene aún, las cuestiones arriba planteadas sólo pueden ser coherentes bajo la lógica de una mente xenófoba y enferma. Lo cual no es difícil de explicar.

Los conceptos de libertad, soberanía, patria, independencia y cubanía de estos sujetos, si es que son merecedores del calificativo, distan muchísimo de aquellos que tenemos quienes nacimos y vivimos en una Cuba post-Batista, por la simple razón de que quienes hoy en EEUU proyectan y planean con beneplácito “un proceso de transición hacia la ‘democracia’ en una Cuba después de Castro”, en muchos de los casos, por no decir que en todos los casos, jamás han vivido en Cuba y ni siquiera son cubanos. La mayoría son descendientes de aquellos que emigraron de Cuba a principios de la Revolución cubana, por tanto, gente que no conoce absolutamente nada de nuestra realidad, a no ser las que tienen que ver directa o indirectamente con los actos genocidas que ellos mismos han elaborado y fabricado contra Cuba, haciendo suyo el negocio que sus padres les han legado. (En el otro de los casos, estamos hablando de individuos parásitos que se alimentan con los despojos de estos millones, que por demás no son ni dos ni tres –millones digo-.) Pues bien, de ahí que les interese un bledo a esta peña lo que pueda pasar con los cubanos en Cuba y con los que estamos repartidos por todo el globo terráqueo; gesto que en mi escala de valores sólo comulga con aquella mentalidad que es guiada por una ideología nazi-fascista en su más estricto sentido. Por eso la indignación de los cubano-americanos emigrados en aquel país no se haya hecho esperar y hayan condenado las decisiones tomadas por el gobierno estadounidense. Nadie mejor que estos cubanos hermanos nuestros saben que la voz escuchada por dicho gobierno no es representativa del deseo ni del anhelo de la comunidad cubana residente en EEUU, porque además las cifras de dinero que se manejan irán a parar a bolsillos harto conocidos por ellos, y no a los suyos ni a los de sus familiares en Cuba. Razón por la cual dichas medidas pueden devenir en una suerte de efecto boomerang si los vientos soplaran a nuestro favor. Incluso quienes en Cuba se dedican al mal llamado ejercicio de “oposición” al gobierno cubano deben estar sintiendo en carne propia el aguijón del alacrán para el que han estado prestando sus cobrados servicios. A ver qué podrán decir ahora el mentado Oswaldo Payá y el camaleónico Elizardo Sánchez a la opinión pública cubana. Seguramente que estarán saltando pero no de alegría sino como grillos en la plancha de un asador tailandés, porque si algo ha dejado clarísimo el decreto que definen los puntos antes expuestos es evidenciar descaradamente quienes llevarán a su cargo la dirección de la glamorosa “transición” cubana hacia la definitiva y divina “democracia”.

Tanto las “medidas” como la creación de la Comisión de Ayuda a una Cuba Libre que preside Colin Powell, nos indican un gobierno decididamente resuelto a satisfacer las ansias belicistas e injerencistas de la ultraderecha anticastrista de Miami. Es decir, de aquellos que le han servido los votos de su anterior campaña electoral, y a la que Cuba, como es elemental, no puede permanecer indiferente porque ni siquiera el propio presidente del país que Michael Moore no desea para sí, puede hacerlo. Por otra parte la campaña de Bush en Medio Oriente está resultando un fracaso total para su gobierno y sobretodo para su posible reelección en los próximos comicios, y bajo la lógica de pensamiento fascista de este grupo, al decir de Noam Chomsky, se impone la necesidad de “destruir algún país”, y no es difícil distinguir cuál ocupará la diana en los próximos meses de campaña electoral. (El recurso fácil diría Chomsky). Por lo tanto no es descabellado deducir que la inclusión de Cuba por 22ª vez consecutiva dentro de los estados terroristas para la Casa Blanca y el anuncio de las brutales y descolocadas medidas contra Cuba sea la manera que ha encontrado Bush y Cia. para apaciguar el descontento de la mafia “mayamera” hacia su política de mano blanda, según ellos, contra el gobierno de La Habana, pero la cosa puede también no ser lo que parece.

Ante semejante panorama sensibilísimo, y conociendo la lógica de procedimiento del gobierno de mi país, era previsible que el mismo adoptara medidas frente a lo que pretende ser una estocada a fondo contra el proceso revolucionario; lo cual tampoco es nada nuevo para nosotros. Si analizamos la trayectoria de la Cuba después de 1959 veremos que está plagada de “pretensiones de estocadas” de esta índole. Y si bien ya no nos espantan también nos ha enseñado a convivir atentos a los movimientos del aguijón que tenemos 90 millas más arriba. Por lo tanto, por rezones obvias, la especialidad de la casa ha sido la estrategia, la táctica, y los métodos de enfrentamiento contra un enemigo que no solo es fuerte sino que tampoco es virtual. Ahora, el detalle distintivo que hace de esta una aparente nueva situación estriba en que la actual administración de la Casa Blanca ha dado muestras más que evidentes de su metodología a la hora de resolver sus conflictos y de procurar sus intereses; ni si quiera se repara ya en el perjuicio que estas puedan significar para su propia población y su propia economía. El poder y el control de ese poder está por encima de todo porque sin él está claro que no podrá sostenerse el programa hegemónico de dominio y sometimiento definitivo puesto en marcha para la gobernabilidad neoliberal del mundo por Washington. Error que la administración de Bush no puede darse el lujo de permitirse.

En reiteradas ocasiones, muy recientes, Fidel ha hecho referencia a la existencia de planes de homicidio contra su persona, además de dejar bien claro que Cuba se enfrentará a momentos muy duros en un futuro escenario muy próximo. La respuesta del gobierno cubano dada a conocer ayer en Nota Oficial a través de la prensa y la televisión, termina resaltando que “en estos instantes la esfera política alcanza su máxima importancia. La tarea fundamental es continuar perfeccionando las tácticas, las técnicas, los métodos y los principios de la guerra de todo el pueblo, y seguir elevando la conciencia revolucionaria, patriótica y socialista de nuestro invencible pueblo. Nos esperan días de trabajo y sacrificio, pero también de gloria y de victorias para nuestra patria heroica”. Vaticinar por ello una intervención militar a Cuba por parte de EEUU de modo sorpresa en los próximos meses podría ser del todo desacertado, porque además el punto primero de las medidas estadounidenses contempla el margen de dos años, pero al mismo tiempo es casi palpable si basamos en experiencias vividas por Cuba en los años 1960 y 1962, cuando gobierno estadounidense y mafia anticastrista convergían en el lado más violento de la política hacia su vecino insular. Además no debemos obviar el caso de Iraq, país bloqueado durante más de una década y luego bombardeado. Para muchos entre los que me cuento no existe ninguna duda de que la intervención a Iraq, entre otras cosas que no son ni fueron nunca secretas para nadie, (hablo de las verdaderas intenciones por la que se hizo esa guerra), está siendo un ensayo de lo que podría ser el escenario de una intervención militar a Cuba, en futuro próximo. En este sentido la resistencia iraquí a la dominación estadounidense puede resultar un indicador tal vez no decisivo pero si significativo.

Por medio de todas las razones expuestas en esta carta es que esta vez me dirijo a los amigos de Cuba y no sólo a los cubanos ya que la unidad es básica y determinante en situaciones de este tipo; es casi evidente que la administración que lidera el imperio hoy día está en un momento delirante y débil, lo cual es un signo de su agotamiento, y este puede que no sea más que el principio de una gran victoria política de nuestro país contra el gobierno de EEUU, pero una fiera belicosa como esta con tanto poder en su mano muy pocas veces puede llegar a ser predecible, y lo que es peor, en un arranque desesperado puede traer consecuencias desastrosas, y sobretodo para Cuba.

Compatriotas que conozco y que no conozco, nosotros sabemos bien que nuestro pueblo sabrá resistir porque ya ha sabido hacerlo en muchas otras ocasiones anteriores, y los que tenemos nuestro pensamiento con ellos, debemos hacer manifiesta la condena en los cuatro puntos cardinales a esta nueva acción de EEUU contra lo que más amamos. Esto es lo que debemos hacer, ahora, ver la manera en que podríamos ayudar a nuestro país ante la inminencia de una palpable intervención militar de EEUU, es algo en lo que deberíamos ir pensando. Ahora más que nunca Cuba nos necesita.

Desde el más profundo sentimiento martiano y anti-anexionista: ¡¡¡Viva Cuba Libre!!!

Adel Pereira González.
12/05/04.
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1 comentario

jose ana y pau -

estamos contigo adel

!!emotiva carta!!

besitos
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